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María Ángeles Lozano Padial

Testimonio María Ángeles Lozano

Cuando nos pidieron que cada una escribiéramos nuestra historia, me quedé pensando qué contar pues son muchos los sentimientos y días que recordar.

Me llamo Mª Ángeles Lozano y me diagnosticaron cáncer de mama en febrero de 2013, a los 36 años.

Fui al ginecólogo para un examen anual, y le comenté que tenía un bulto en el pecho; bueno más bien era como algo duro, que no me molestaba ni me dolía. El mismo médico me mandó una mamografía al día siguiente. La doctora que me atendió me hizo también una ecografía y me escribió un informe después de hacerme algunas preguntas. Y seguidamente me mandó ir a la Clínica el Ángel, al otro día.

Viendo que esto ya no era normal, llamé a mi marido y a mi cuñada para contarles lo que estaba pasando. Recuerdo que les dije: “Me preocuparé cuando llegue el momento, todavía no se sabe nada y hay que esperar a los resultados”.

El día 14 de febrero de 2013, día de los enamorados, me hicieron la biopsia. Me dolió mucho y se me saltaron las lágrimas. A los pies de la cama, mi marido estaba igual de angustiado que yo, viendo cuánto estaba sufriendo.

Cuando recogí los resultados, unos días después, no hablé con ningún médico. Una enfermera me entregó un sobre diciendo que al día siguiente me estaba esperando la doctora Soler en el Clínico, y me dijo: “Valor y al toro”. No supimos como reaccionar…

A la mañana siguiente, mi cuñada y yo fuimos al Clínico, preguntamos por la doctora Soler y esperamos turno. Me llamó la atención lo cariñosa que era la enfermera, que no dejaba de mirarme el pelo, una melena rizada y rubia que caía por media espalda… Un tiempo después me acordé de ella y entendí el porqué.

La doctora confirmó nuestros temores. Tenía cáncer de mama y era necesario el tratamiento con quimio para reducir el tamaño del tumor, operar después y luego radioterapia. Yo nunca había estado más de 3 días enferma y no me podía imaginar que todo esto que ella me contaba duraría un año y medio. Fue todo muy rápido, en apenas una semana había ido al ginecólogo para una revisión y ahora tenía cáncer. Recuerdo que en el parking me abracé a mi cuñada y lloré.

Fue muy difícil contárselo a mi familia pues viven en Barcelona. Recuerdo que llamé a mis hermanas primero para que hablaran con mi madre y al día siguiente la llamé yo para tranquilizarla. Lo pasé muy mal y ellas también. Mi suegra que siempre ha sido como mi segunda madre, sufrió mucho con todo esto. Me cuidó como si fuera su hija y los días que estaba peor y no comía, siempre venía con un vasito de caldo para que tomara algo caliente. Realmente, he tenido mucha suerte de tenerla conmigo.

Es muy duro ver tu nombre en unos informes de Oncología. Tienes mucho miedo, no sabes qué va a pasar y a lo que te vas a tener que enfrentar… Mi oncólogo, el Dr. Alfonso Sánchez, que siempre me ha tratado genial, me dijo: “Tu tumor tiene nombre y apellidos y vamos a ir a por él. Tu trabajo es ser positiva y tener ánimo, nosotros haremos todo lo posible para que salga bien”.

Estas palabras me animaron mucho, me dieron tranquilidad y eso hice, ser optimista y echarle humor al asunto. Como también lo hace mi madre, que lleva más de 20 años cuidando de mi padre y es todo un ejemplo de superación. Gracias mamá por enseñarme eso.

Ya sabiendo que tenía cáncer, le preparé una gran fiesta de cumpleaños a mi marido, con todos nuestros amigos. Después, conforme se iban marchando, les conté que estaba enferma. Pero después. Quería que ese día mi marido tuviera un gran día.

Mi pelo empezó a caerse en marzo, el día de mi aniversario de boda. Recuerdo que fui a peinarme y se me caían los mechones. Me puse a llorar. Mi marido se tomó el día libre y nos fuimos a pasear por Torremolinos y comimos por ahí. Resultó un día genial, pues entre semana normalmente no se hacen estas cosas, ¿verdad? Al día siguiente él mismo me rapó la cabeza mientras me decía para hacerme reír que me parecía a la Teniente O’Neill.

La quimio fue bastante mala, pues vomitaba mucho y tenía muchos efectos secundarios. Las últimas sesiones me produjeron, además una reacción alérgica, por lo que estuve 2 meses teniendo que ir cada semana. Me encamaban a eso de las 9 de la mañana y no salía hasta las 5 de la tarde. Mi cuñada Toñi ha sido como una hermana más. Me llevaba y traía y no se separó de mí en todo ese tiempo. La pobre pasaba las horas muertas como podía, mientras yo recibía el tratamiento metida en la cama.

Fueron muchos los días de inquietud y miedo. Incluso tu mente te engaña y te hace creer que no te vas a recuperar, que te vas a sentir cansada y sin fuerzas siempre… Dos de mis hermanas se turnaban cada mes para estar conmigo, pues el médico no me dejaba viajar a Barcelona, de donde soy y donde viven mis padres y mis hermanas.

Al terminar la quimio ya estaba mejor y el médico me dio permiso para ir a ver a mis padres. Era finales de agosto y hacía meses que no veía a mi madre; y ella solo me veía por las fotos que mandaba. Cuando por fin nos abrazamos, lloré como una niña, y mi madre me dijo que se sentía orgullosa de mí y de mi fuerza. Estuve solo una semana, pues tenía que volver para la operación, pero volví con nuevas energías.

La operación fue bastante bien, mis dos hermanas vinieron de nuevo. Todo salió según lo previsto y la recuperación fue muy buena, en comparación con lo que ya había pasado.

Y empecé la radioterapia… Fue para mí la guinda sobre el pastel… Me dieron 15 sesiones que, al tener la piel blanquita, bastaron para quemarme el pecho y levantarme la piel. Fue tremendo. El cansancio que arrastraba de la quimio unido a este agotamiento de la radio y el dolor en el pecho por la quemadura fue ya el no poder más, pero como todo pasa, esto también pasó y en unas semanas me fui recuperando.

Los resultados de las pruebas seguían saliendo bien, así que mi médico me mandó un suero que se llama Trastuzumab, que tenía que ponerme cada 21 días, como prevención o complemento al tratamiento recibido, pero sin apenas efectos secundarios, aunque en mi caso me ha llevado a aumentar de peso.

Durante todo este proceso me ha sorprendido ver el ánimo y fuerza que he tenido, pues no sabía que estuvieran allí. Durante todo ese tiempo seguí siendo YO, haciendo lo que me gustaba e intentando compaginar mi vida con la quimio y demás tratamientos.

Me he dado cuenta de que durante este año y medio, nunca he estado sola. Que mi familia y amigos de Barcelona y mis amigos de aquí siempre han estado pendientes de mí. Esperaban noticias mías día tras día y se alegraban de cada paso superado. Del pilar tan grande que ha sido mi marido, al que quiero más que nunca. Me he dado cuenta de que en Alhaurín tengo ya muchos amigos, más de los que creía, que me quieren y que se han emocionado conmigo cuando les he dicho que ya he terminado los tratamientos y que no tengo que volver a mi revisión oncológica hasta dentro de 6 meses… que ya es mucho…

Al final creo que todo pasa por algo, que hay algo que aprender. Tanto lo bueno como lo malo llega, se vive y pasa.

Durante el proceso es muy importante el estado de ánimo, ser positivos, tener esperanza y dejar que los médicos hagan su trabajo. Centrarse en cada momento en el paso que hay que dar y ver que poco a poco hay luz al final del túnel. Si es cierto que hay días de llanto, pero solo para desahogarse y seguir adelante.

Esta enfermedad me ha traído muchos momentos muy malos, que ya han pasado, y me ha dejado un nuevo concepto de la vida, de quién soy y de a quién tengo cerca… y me gusta… He aprendido a quererme y valorarme más.

Mi hermana dice que todo superhéroe ha de pasar por un suceso traumático y que, al salir victorioso de él, se transforma en eso, en Superhéroe; y que eso somos… Quizás tenga razón.

Hoy estoy contenta de poder decir que todo va bien, que esto ha servido para algo, que el sufrimiento no ha sido en vano y que ahora tengo mucho más que antes. Soy feliz por tener la oportunidad de conocer a tanta gente maravillosa, que nos hayamos unido para gritar “Un Sí Por La Vida” y animar y dar ejemplo a los que aun están en el proceso.

¡Animo porque esto también pasará!

Gracias a todos de corazón y espero que mi testimonio os sirva para seguir luchando.

Un abrazo.

 

 

SOBRE “UN SÍ POR LA VIDA”

Un Sí Por La Vida- Unidos Contra El Cáncer es una asociación cuyo objetivo fundamental es ayudar a los enfermos de cáncer y sus familiares. Desde su fundación en junio de 2014, son muchas las actividades que llevan a cabo de manera cotidiana, desde apoyo psicológico, reiki, manualidades, desfiles de moda, torneos de golf, risoterapia, mindfullnes, conferencias y cenas benéficas, hasta programas de salud, como “Por Un Millón de Pasos”, que fomenta la actividad física; “Yo también dejé de fumar”, para ayudar a dejar el tabaco; o el programa de prevención del cáncer impartido en los colegios de la Comarca del Guadalhorce, entre otras.

 

 

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