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Testimonio Cáncer Digestivo

Tengo 45 años y siempre he presumido de estómago a prueba de bombas. Casi siempre todo lo que comía me sentaba bien, pero un día empezaron unas molestias. Después de pruebas: endoscopias, ecoendoscopias, analíticas… primero en una clínica privada y después por la seguridad social, me detectaron un tumor que no presentaba síntomas de malignidad. Me sometí a una operación solo para prevenir tras recomendación del equipo de cirujanos del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga. La sorpresa fue cuando, al analizarlo, detectaron células cancerígenas. Después vino una segunda intervención, en la que me extirparon el estómago casi al completo, sesiones de quimioterapia y radioterapia. 

Soy muy fan de “La Mari” de Chambao y en una ocasión vi en internet la explicación que le daba a un periodista, de cómo se sintió cuando le diagnosticaron cáncer. Decía algo así como que fue una bofetada que la lanzó varios metros patrás. Creo que es lo mismo que yo sentí cuando me lo diagnosticaron a mí en 2019.

En 2015, di a luz a mi único hijo. Acababa de hacer reformas en mi casa y todo parecía ir sobre ruedas hasta que de repente, mi vida se vio bruscamente interrumpida. Al principio fue todo muy difícil. Tenía miedo a morir, ya no solo por mí, sino también por mi hijo: ¿qué iba a ser de él? tan pequeñito. Intentaba encontrar seguridad de que todo iría bien después de las terapias, pero ¿quién podía dar esa seguridad? Busqué fuera de mí todo lo habido y por haber para encontrarla. Psicólogos, terapeutas, amigos, conocidos,… pero claro…no la encontré.

Está la típica frase que te suelen decir cuando estás atravesando por un proceso oncológico y es: “Tienes que vivir como si fuese el último día” ¡Qué manía con la frasecita! ¡Me daba un coraje cada vez que la escuchaba! Actualmente, no puedo estar más de acuerdo, pero no sólo se aplica para las personas que están atravesando por este tipo de enfermedad sino para cualquier persona: sana o enferma, con más o menos poder adquisitivo, con más o menos edad…  

Desde hace años, acudo regularmente a sesiones de psicología. Cuando me ocurrió esto, mi psicóloga intentaba convencerme de que confiara, que con el tratamiento correspondiente todo iba a salir bien. Me ponía ejemplos de pacientes suyos que habían pasado por procesos oncológicos y que hoy día hacían una vida completamente normal. Siempre recordaré una frase que me impactó mucho. Me dijo que un día, una de sus pacientes le dijo que el cáncer era la mejor cosa que le había pasado en la vida. Muy fuerte ¿no?

Puedo decir que, en estos momentos, soy mucho más feliz que antes. En mi búsqueda por la seguridad de que todo iba a salir bien, no me daba cuenta de todo lo que estaba aprendiendo. Aunque suene irónico, gracias a esta enfermedad, he aprendido muchas cosas positivas. Antes, ponía mi atención más en las cosas que necesitaba, sin darme cuenta de lo afortunada que era al tener todo lo que tenía. He aprendido a ver la vida de otra manera, a valorar cada minuto de vida, a disfrutar de las pequeñas cosas y a respetarme y a quererme más a mí misma. Y, sobre todo, a decir que NO. Ahora soy consciente de lo importante que es. Hasta este momento, anteponía las necesidades de los demás a las mías propias, pero hoy en día trabajo por y para hacerme feliz a mí misma y por consiguiente, a los demás. 

Intento llevar una vida saludable, alimentándome bien, haciendo algo de deporte pero, sobre todo, a estar muy atenta a mi estado emocional. En la mayoría de los casos, no se le da la importancia que se le debería dar. Quizás no todo lo que me ha ocurrido, pero estoy segura que gran parte ha sido debido a mi salud emocional.

Mi agradecimiento:

A la vida y al universo por darme una segunda oportunidad. A mi hijo, por hacerme madre y porque me transmite la fuerza, el valor y el coraje que necesito. A mi madre por estar siempre a mi lado, a mis hermanos por acompañarme y ayudarme en todo momento. A todos los sanitarios por curarme, cuidarme y apoyarme. A mi acupuntora, por ayudarme no sólo con los efectos colaterales del tratamiento sino también por acompañarme y enseñarme a descubrir a mi Yo interior y la otra cara de la luna. A mi psicóloga por ayudarme tanto en los momentos de crisis. A mi psicoterapeuta actual, con el que tanto aprendo sobre mí a través del fascinante mundo de los sueños y el inconsciente. Al padre de mi hijo por llevarme a las terapias. A todos mis amigos/as y familiares que han estado a mi lado dándome todo su cariño y amor.

Gracias a la asociación “Un sí por la Vida”. A todos/as y cada uno/a de vosotros/as por el trabajo tan maravilloso que realizáis. Por todo el esfuerzo e ilusión que ponéis por seguir luchando para que se lleve a cabo este proyecto tan importante y necesario para las personas que están en proceso, las que hemos estado y nuestros familiares. Gracias por llevarnos de la mano y no dejarnos caer, por apoyarnos y convencernos de que los sueños se cumplen.

Para terminar, dedico mi testimonio especialmente a mis bellas y queridas almas guerreras: Naty y Paca. Gracias por todo vuestro apoyo, amor incondicional, momentos vividos y por enseñarme a que ser diferente no es sinónimo de ser rara, sino divertida, especial y única. Siempre en mi corazón, mis almas libres y luchadoras.

GRACIAS

SOBRE “UN SÍ POR LA VIDA”

Un Sí Por La Vida- Unidos Contra El Cáncer es una asociación cuyo objetivo fundamental es ayudar a los enfermos de cáncer y sus familiares. Desde su fundación en junio de 2014, son muchas las actividades que llevan a cabo de manera cotidiana, desde apoyo psicológico, reiki, manualidades, desfiles de moda, torneos de golf, risoterapia, mindfullnes, conferencias y cenas benéficas, hasta programas de salud, como “Por Un Millón de Pasos”, que fomenta la actividad física; “Yo también dejé de fumar”, para ayudar a dejar el tabaco; o el programa de prevención del cáncer impartido en los colegios de la Comarca del Guadalhorce, entre otras.

 

 

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