Tlfno: 657 274 257/ 952 491 967 | Horario de la sede: Lunes – Viernes de 9:00 a 14:00h y Lunes también por las tardes de 15:00 a 18:00h
donaciones
Testimonio de un familiar de un paciente con cáncer cerebral

Testimonio Familiar Cáncer Cerebral

Nuestra historia empieza a principios de Abril de 2015. Mi marido se siente mal, nota su mente aturdida cada vez que se sienta delante del ordenador o intenta concentrarse en algo, siente agobio y que su mente se bloquea. Acude al médico de cabecera y le comenta lo que le está ocurriendo y el diagnostico del médico es que al tener 42 años ya no tiene la capacidad de retener como cuando tenía 20 años y si estaba siempre cansado a lo mejor era porque no descansaba bien. 

Le manda una analítica pero él no puede esperar a la cita de la analítica porque se encuentra muy fatigado y se dirige al médico de urgencias en el centro de salud. Este le diagnostica que tiene un cuadro de ansiedad. Él continua muy nervioso con lapsus de memoria y el día 23 de Abril por la tarde, le propongo que  ya que la analítica va a tardar una semana y no podemos esperar a la cita y después a que venga el resultado, sin pensar nunca en nada más allá de un simple colesterol, ya que yo recordaba que mi madre cuando el colesterol le subía ella lo notaba porque sentía la cabeza más aturdida y más cansada, le propongo acudir al Hospital Clínico cuando terminase nuestra jornada laboral, así allí le harían de urgencia la analítica y nos vendríamos ya con el resultado y el tratamiento.

Tenemos tres hijos, los dejé solos en casa, pensando que tardaríamos un par de horas mientras los resultados salían. Yo soy creyente y cuando pasamos por Cártama estaban procesionando a la Virgen de los Remedios, a la cual le ruego que den con lo que a mi marido le ocurre (siempre pensando en un colesterol o en crisis de ansiedad). Cuando llegamos a la Urgencias del hospital pasamos por el triaje y nos derivan a una doctora, nuestro ángel, serían ya sobre las 10 de la noche. Él le explica todo lo que le viene ocurriendo y la doctora le pide un Tac para ver que está pasando, el cual yo no veía suficiente, e insistí en que le realizarán una analítica (siempre pensando en una subida del colesterol). Ella nos dice que también se lo harían pero que lo importante era el Tac. Le hacen esta prueba, y se la repiten tres veces, indicándole que esa tarde la maquina había tenido problemas y le preguntan al levantarse de la camilla si estaba mareado, algo que a mi marido le parece extraño, pero yo le quito importancia y le digo que intente cerrar un rato los ojos, ya que la analítica tardaría un par de horas en salir, creyendo que en la analítica estaría nuestra solución y al día siguiente teníamos que trabajar. 

A los 20 minutos o así después de realizarse el Tac nos llama la doctora de nuevo, cosa que me parece muy extraña porque es pronto para tener los resultados de la analítica, para ver como estaba su colesterol. Ella nos dice que nos sentemos que en el Tac se ha apreciado una masa que está comprimiendo el cerebro, que según conversaciones que había tenido con Carlos de Haya donde estaban de guardia los Neurocirujanos está sería un tumor cerebral. El mundo se derrumbo en un segundo, cuando salimos de la consulta había esperándolo una ambulancia para trasladarlo a Carlos de Haya. No eran mucho más de las 12 de la noche. En menos de 2 horas nuestra vida se había ido al traste. 

Él no pierde nunca la entereza diciéndome que no le va a pasar nada, que todavía tiene muchas cosas que hacer. Cuando se lo lleva la ambulancia me encontré allí sola, tenía que trasladarme hasta Carlos de Haya en mi coche, cosa que había hecho en muchas ocasiones, pero no sabía llegar allí, a no más de 30 km/h. Cuando llegué hasta allí pregunto por él y me indican que la Doctora Delgado me está esperando. Se confirma el diagnóstico: su cerebro está comprimido y no tiene riego a causa del tumor que lo está presionando. Por la mañana se le realizará resonancia magnética para saber exactamente la localización y esto indicará los pasos a seguir, aunque sea un tumor benigno, que normalmente no lo son en el cerebro, el daño que está produciendo es muy importante.

Por la mañana lo pasan a la habitación y ya puedo estar con él. Las pruebas diagnósticas confirman todo, el tumor se encuentra en el Tálamo y esta zona no es operable, el tumor no se puede quitar de allí.

El Dr. Cabrera es el Neurocirujano que le asignan. Nos dice que le van a realizar una hidrocefalia para que el líquido del cerebro pueda llegar a todas las partes de este, para que lo entendamos en palabras comunes, nos dice que van a hacerle carreteras de un ventrículo a otro para que el líquido pueda pasar, había partes deshidratas por la presión del tumor. El diagnostico no puede ser peor, esto sería lo único que podían hacerle, no había tratamiento ni operación ya que “para tres meses que le podían quedar, no iban a hacerlo sufrir más” literalmente.

Yo nunca creí esto, tengo mucha fe y pensaba que alguna solución tenía que existir. El día 29 le realizan la hidrocefalia, como médico acompañante en la operación se encuentra el Doctor Ibáñez y consigue extirpar una muestra muy muy pequeña del tumor, que se manda a estudiar. Como resultado de este estudio ven que es un tumor germinal, que no es normal que se encuentre localizado en el cerebro, y tenemos buenas noticias, este tipo de tumor es muy sensible a la quimioterapia, sin embargo al no ser típico del cerebro se piensa que no es un tumor primario, creen que en otra parte del cuerpo existe el tumor principal y a través de la medula este ha llegado hasta allí. Días interminables desde que le realizan el estudio de todo el cuerpo, hasta tener el resultado. 

Mientras este llega, él pide un fin de semana en casa, algo muy arriesgado por tener la operación tan reciente aún con los puntos en su cabeza. Yo tendría que curarle la cicatriz y ponerle la inyección de heparina, algo que me resultaba imposible hacer ya que me mareaba cada vez que veía sangre, pero la enfermera me enseñó a ponerle la inyección en la barriga. Tubo que sujetarme la mano para poder hacerlo, pero yo tenía que sacar fuerzas, no podía negarme a que él fuese a casa, ya que no sabíamos los resultados de las pruebas y se predecía que iban a ser los peores.

Llegamos a Alhaurín, no sé de donde sacó fuerzas para ir a almorzar con sus tres hijos y a la mañana siguiente desayunamos en el bar del mercado antes de volver al hospital. 

El día 13 de Mayo llegan los resultados, no hay más tumores, ya es oncología el que tiene que encargarse del tratamiento, el Dr. Emilio Alba es su médico asignado y lo trasladan o nos trasladan al Hospital Clínico, ya que los 29 días que estuvo ingresado no me separé ni un solo día de su lado, gracias a mi familia que se hizo cargo de mis hijos. 

Para ponerle el primer tratamiento de quimioterapia, un tratamiento muy severo ya que eran 5 días seguidos a 4 horas y media cada día, a su termino le dan el alta y ya se hace de forma ambulatoria. La quimio iba haciendo su efecto, aunque sus efectos secundarios eran demoledores, el tumor fue reduciendo y al final de septiembre se encuentra muy pequeñito y deciden radiarlo para que se quede sellado. La radioterapia tampoco fue fácil ya que tenía que radiarse el cerebro entero y la médula espinal por si alguna célula se había conseguido liberar, es decir, todo el cuerpo menos brazos y piernas. Su recuperación es muy lenta y fueron momentos muy difíciles para todos, una casa con tres niños y él necesitaba silencio absoluto, todo le afectaba, hasta las pisadas no podía ni oírlas.

Poco a poco van pasando los meses y va recuperándose. En Marzo de 2019 yo me opero de la columna, comento esto porque yo creo que esta fue la causa de que sus marcadores tumorales en concreto la Alfafetoproteína empieza a subir, hasta llegar en octubre a dispararse y en noviembre de 2019 empieza de nuevo con la quimioterapia. Todo vuelve a lo anterior, su quimioterapia es igual a la anterior de 5 días seguidos, la familia vuelve a derrumbarse teniendo que madurar nuestros hijos de una forma prematura, siendo muy difícil sobrellevarlo todo. 

Termina a mediados de febrero y el 23 de marzo de 2020, en pleno confinamiento, nos tenemos que desplazar hasta Madrid, para realizarse una operación con radiocirugía. Nuestro doctor de referencia nos ayuda para que sea una de las operaciones que no se posponga durante la pandemia, siendo su operación y la de otra paciente las únicas que no se anulan en el hospital Rubber Internacional. 

Tenemos que ir en nuestro vehículo, pues era muy peligroso por la pandemia viajar en tren u otro medio de transporte y lo más indicado era viajar en nuestro propio vehículo. En la autovía sólo veíamos camiones, no había estaciones de servicio abiertas para poder usar el baño, ni poder tomar un café, sólo se podía poner combustible. Nada más llegamos al hospital, nos ingresan en maternidad, prohibiéndonos salir de la habitación y usar mascarilla hasta para dormir. 

A mi marido se lo llevan para operar a las 6 de la mañana y hasta las 12 no vuelve a llegar a la habitación, sin tener ninguna información sobre él hasta ese momento. Cuando llega con la cabeza entera vendada nos dicen que en dos horas vuelven a verlo, para ver como continúa y si todo va bien teníamos que venirnos para Málaga. Fueron unos momentos horribles para mí, yo nunca había conducido tanto trayecto sola y con problemas de columna, que se me quedaban las piernas dormidas cuando estaba mucho tiempo sentada, tenía que traer a mi marido recién operado hasta Málaga con todo cerrado por el camino. Si a él le ocurría algo ¿dónde podía acudir yo?, me indican que sedaran un poco a mi marido para que venga más tranquilo. No sé cómo llegué hasta Málaga, él aunque venía medicado no se durmió y vino indicándome por donde debía de venir hasta las 11 de la noche que llegamos a Málaga, porque teníamos que parar para ponerme de pie y estirar las piernas en las desiertas estaciones de servicio. Pero todo esto quedaba en un mal recuerdo cuando le realizan las pruebas y nos dicen que todo ha quedado limpio y que la operación ha sido un éxito. 

En Julio de 2020, tenemos una casa alquilada en el campo que nos ayuda a sobrevivir durante nuestras enfermedades, cuando el inquilino se va y podemos entrar en la casa está totalmente destrozada. Habían tenido un invernadero de marihuana dentro. Comento esto porque es un golpe duro que sufrimos, aunque es material, pero este sufrimiento a mi parecer vuelve a desencadenar en una subida de los niveles en Septiembre y en Octubre se confirma que sigue subiendo y que existe un nuevo tumor en su cerebro al igual que el anterior, es inoperable, y se supone que del mismo tipo que el anterior. Digo se supone pues de este no se sabe nada, ni como se va a comportar con la quimioterapia. 

En Noviembre vuelve a empezar con la quimioterapia, estando actualmente en ese proceso.

Nuestra vida es una montaña rusa desde abril de 2015; cuando pensamos que ya pasado, que vamos a empezar a remontar, volvemos a caer. Esto ha afectado a toda nuestra familia y a la madurez de nuestros hijos y emocionalmente estamos machacados.

 

 

Testimonio de un familiar de un paciente con cáncer cerebral

SOBRE “UN SÍ POR LA VIDA”

Un Sí Por La Vida- Unidos Contra El Cáncer es una asociación cuyo objetivo fundamental es ayudar a los enfermos de cáncer y sus familiares. Desde su fundación en junio de 2014, son muchas las actividades que llevan a cabo de manera cotidiana, desde apoyo psicológico, reiki, manualidades, desfiles de moda, torneos de golf, risoterapia, mindfullnes, conferencias y cenas benéficas, hasta programas de salud, como “Por Un Millón de Pasos”, que fomenta la actividad física; “Yo también dejé de fumar”, para ayudar a dejar el tabaco; o el programa de prevención del cáncer impartido en los colegios de la Comarca del Guadalhorce, entre otras.

 

 

Dónde estamos

La sede se encuentra en : C/ Esperanza Local 3
29120 Alhaurín el Grande – Málaga
Teléfono: 657 274 257 / 952 49 19 67
Teléfono de voluntariado: 685 189 258
Email de contacto: info@unsiporlavida.es

 

Te invitamos a que nos sigas en nuestros canales de información en las RR.SS.